Siempre he pensado que el mundo, igual que la vida de cada uno de nosotros, funciona con ciclos, de esos que a veces son buenos, a veces no se sabe y a veces son extremadamente malos.
Yo tengo que admitir que nací siendo radical, no soy una persona de grises, lo mío es el blanco o el negro, creo que simplemente es así, porque si no tendría un problema de aburrimiento, no soporto ser neutral. Así que cuando he tenido los ciclos malos, he preferido que fueran malos de verdad, que me rematarán cuando estaba en el suelo, que vinieran todos los golpes juntos; porque cuanto más abajo estás ya no tienes nada que perder, no dejas nada atrás, en cambio tienes todo por ganar, y tus fuerzas se multiplican hasta limites que nunca hubieras imaginado, y eres capaz de cambiar, luchar, y dejar de sobrevivir para volver a vivir.
Yo tengo que admitir que nací siendo radical, no soy una persona de grises, lo mío es el blanco o el negro, creo que simplemente es así, porque si no tendría un problema de aburrimiento, no soporto ser neutral. Así que cuando he tenido los ciclos malos, he preferido que fueran malos de verdad, que me rematarán cuando estaba en el suelo, que vinieran todos los golpes juntos; porque cuanto más abajo estás ya no tienes nada que perder, no dejas nada atrás, en cambio tienes todo por ganar, y tus fuerzas se multiplican hasta limites que nunca hubieras imaginado, y eres capaz de cambiar, luchar, y dejar de sobrevivir para volver a vivir.
Gracias a mi gran afición al cine, al que le debo tanto, hace años vi la película (“Before night falls” ,2000 ); basada en su propia autobiografía (“Antes que Anochezca,1990) y descubrí al escritor cubano Reinaldo Arenas, su vida, su historia me cautivó; pero aún me cautivó mucho más su narrativa y la manera de expresar todo lo que llego a sentir. Perseguido, encarcelado, torturado debido a su condición sexual y a su oposición al régimen de Castro tuvo que acabar su vida lejos de su querida Cuba. De entre todos sus poemas, me encontré con uno que ha pasado a ser de mis favoritos, el cual no dudo en leer cuando tengo uno de esos ciclos tan malos.
Voluntad de vivir manifestándose
Ahora me comen
Ahora siento cómo suben y me tiran de las uñas.
Oigo su roer llegarme hasta los testículos.
Tierra, me echan tierra.
Bailan, bailan sobre este montón de tierra
Y piedra
Que me cubre.
Me aplastan y vituperan
Repitiendo no dé qué aberrante resolución que me atañe.
Me han sepultado.
Han danzado sobre mí.
Han apisonado bien el suelo.
Se han ido, se han ido dejándome bien muerto y enterrado.
Este es mi momento.
Reinaldo Arenas, penal de la Habana, 1975.
Reinaldo Arenas, penal de la Habana, 1975.