domingo, 27 de septiembre de 2009

La dignidad femenina

Después de meses de sequía intelectual (lo llamo así por llamarlo de alguna manera) he decidido volver a escribir, la verdad que fuentes de inspiración no me han faltado, pero claro entre ir a la playa o tomar algo y ponerse delante del pc a escribir, pues mira, como que hay un mundo, y ¿de quién es el mundo? pues el mío y ¿qué cómo es?, pues alucinante, cualquier día de estos me lio la manta la cabeza y os lo explico.

El blog va a tratar de una idea que el otro día me explicaba un amigo, me dijo en medio de una conversación “¿Dónde está en ciertas ocasiones la dignidad femenina?” en aquel momento con dos copas de más me pareció simpático el chico y el comentario, pero luego llegué a casa y vi que no tenía ni pizca de gracia ni el uno ni el otro.
La verdad que me puse a pensar donde tenía yo la dignidad, bueno a ver aclaremos términos, no me refiero a cualquier tipo de dignidad, si no me refiero a la mía con el daño colateral de mi existencia (los hombres, dícese de unos seres que habitan la tierra y que a veces son odiosos y a veces encantadores).
La cuestión, que la empecé a buscar y buscar, empecé a pensar en las ultimas relaciones y lo mejor que pude hacer fue dejarlo porque aquello era como en busca del arca perdida, pero sin Harrison, en mi caso era más bien al estilo Dany DeVito (que yo siempre he pensado que no era humano, que en verdad era un cheto con traje y sombrero .
Me di cuenta que a veces la había perdido con cierta facilidad, me refiero a la dignidad, y es que en mi caso siempre he pensado que si alguien merece la pena pues le doy un cheque en blanco, eso sí , con fecha de caducidad y teniendo en cuenta que al igual que los yogures, siempre está la opción de consumirlos aunque estén caducados.
No sé en que tontería estaría yo pensando en el pasado para decidir aquello del cheque en blanco, pero ya veis , no hay manera de rectificarlo ya forma parte de mi. ¿de qué me ha servido todas las experiencias pasadas cuando me instinto me decía dejar de hacer el imbécil?, en mi caso, ya os lo digo, para nada, yo soy la típica que tropieza con la misma piedra, pero no dos, ni tres veces, sino infinitas como la famosa justicia de Bush.( que por cierto, este sí que no tiene ni dignidad ni vergüenza).

Pero volviendo al tema que nos atañe , si que admitiré que aunque ahora en ciertas ocasiones pierda un poco la dignidad, hay una diferencia con el pasado, y es que ahora las cosas me pasan por encima, me afectan lo justo y necesario (rozando el nada). Así que partiendo de la consecuencia final que acabo de describir, creo que voy a rectificar en mi alegato final; realmente no es que con los años haya seguido perdiendo la dignidad, si no que en realidad he ido ganado pasotismo, si es bueno o malo, la verdad que lo voy a dejar al gusto del consumidor, porque para mi mente este disensión sería demasiado para hoy.