martes, 14 de septiembre de 2010

Siéntate en el umbral de tu casa y verás el cadáver de tu enemigo pasar


Hace un mes y medio tuve un problema laboral bastante grave que deje que afectará a mi vida personal; en aquel momento el error que cometí es que no se lo explique básicamente a nadie, porque me hicieron dudar tanto de mi, que no sabía lo que era el bien y el mal, el blanco y el negro, vamos que el bloqueo personal que sufrí hizo estragos en mi sentido del humor y a mi, si me quitas esto..¿pues que me queda?;  pues nada, poca cosa.  

Eso sí, con la mala leche que gasto, mi mente solo podía atraer una idea a la cabeza, se resumía en sola frase de una gran película "Tanto gilipollas y tan pocas balas";  a veces pensaba menos mal que no vivo en USA y no puedo acceder fácilmente a un arma, que si no me lió en mi curro en plan el instituto Columbine, eso si, en este caso hubiera sido más selectiva; pero en resumen a falta de balas y con tanto gilipollas,  el veneno estaba ahí,  corriendo por mis venas.

Hace una semana decidí contarles a mis amigas el problema, la verdad lo tenía que haber hecho antes, primero para ahorrarme la bronca y luego por escuchar sus consejos; después de que me hicieran el tercer grado de rigor, me dijo una de ellas:
 -¿sabes lo que tienes que hacer ahora?, no hagas nada, "simplemente siéntate en el umbral de tu casa y verás el cadáver de tu enemigo pasar",  es un proverbio árabe-,
Por supuesto yo le dije que no, que esto no va conmigo,  que soy una luchadora nata y me dijo :
- ya pero la diferencia es que tu no estabas en guerra,  ni siquiera te han dado poder de reacción, te machacaron y punto; así que sigue igual, no hagas nada-
Me fui a mi casa, la verdad con cara de gilipollas, una porque tenía que haber contado el problema antes, y dos porque yo no puedo quedarme quieta sin hacer nada, me resignaba a hacer caso al consejo.

Pues bueno ya sabéis como es esto de la vida, así que de repente pase de tener cara gilipollas a cara de incredulidad, resulta que el lunes vi el brazo cadáver de mi enemigo pasar y el miércoles le vi la pierna; y esperate que como esto siga así a la criatura la descuartizan del todo.
Así que ahora me he comprado mi patatitas, mi sillita de playa y aquí me tenéis el umbral de mi casa disfrutando.
A lo largo de la semana fui pasando de cara de incredulidad a cara de satisfacción; he recuperado la seguridad laboral, he recuperado en buen humor en la oficina, vamos iba por los pasillos como John Travolta en fiebre del sábado noche y de vez en cuanto recibía una mirada de orgullo de mi gran confidente en plan "nena, tu vales mucho"; esas miradas que dicen más que 1.000.000 de palabras juntas y que te reconfortan hasta la saciedad.

Tengo que reconocer que el proverbio ha funcionando, puede ser suerte, puede ser que sea buena y por ahí hay mucha gente que me valora o simplemente puede ser que mi enemigo sea el enemigo de muchos; pero en resumen, sea lo que sea, me acaban de sacar un kilo de mierda y de veneno de encima.
Así que para la próxima vez he aprendido la lección, me quedaré esperando en el umbral; eso sí con un condición añadida,  que como pasen más de 3 gilipollas seguidos me los cargo. 

2 comentarios:

Fernando Gili dijo...

Tener cara de gilipollas tampoco es malo. Míreme a mi.

Siempre suyo
Un completo gilipollas

Ana dijo...

Te merecías el triunfo final!! :)

... pero que no vuelva a pasar esto de no confiar en las amigas eeee? ;)